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Leishmaniosis
canina
Autor:
Alvaro Martinez.
Profesor
titular de Facultad de
Veterinaria de la Universidad de
Cordoba
1.
LA LEISMANIOSIS CANINA:
GENERALIDADES
La
leishmaniosis es una enfermedad
parasitaria causada por
protozoos del género Leishmania
(orden Kinetoplastida, familia Trypanosomatidae), digenéticos heteroxenos,
con fase promastigote con
flagelo libre en el digestivo
del insecto hospedador
intermediario y fase amastigote
en las células del sistema
fagocítico mononuclear del
hospedador vertebrado.
Afecta
al hombre y al perro y se
manifiesta con un amplio
espectro de situaciones patológicas,
desde infecciones asintomáticas
a procesos muy graves de
terminación fatal. En el
suroeste de Europa la única
especie hasta ahora identificada
ha sido L.
infantum, de la que se han
aislados numerosos zimodemas. El
perro actúa como principal
reservorio de este parásito en
la cuenca mediterránea. La
prevalencia media de la
parasitación canina en testa
zona puede situarse entre el
5-10%, aunque existen numerosos
focos epidémicos en los que se
alcanza hasta el 25-30%.
2.
ESPECTRO CLINICO DE LA
LEISMANIOSIS CANINA
2.1. Visión general:
La
leismaniosis engloba un conjunto
muy variado de procesos clínicos,
tradicionalmente incluidos en
los que se ha descrito como el
“espectro clínico-patológico
de la leishmaniosis”. Puede
considerarse la siguiente
clasificación:
|
Forma
clínica
|
Presentación
|
Curso
|
Período
|
Sintomatología
|
|
Latentes
|
Visceral
|
Agudo
|
Inicial
|
Asintomático
|
|
Regresivos
|
Evolutivos
|
Cutánea
|
Subagudo
|
Estado
|
Oligosintomático
|
|
Patentes
|
Viscerocutánea
|
Crónico
|
Terminal
|
Sintomático
|
|
|
|
|
|
|
|
2.2. Cuadro clínico
tipo
Las
formas progresivas, de curso crónico
e implicación viscerocutánea
son las más frecuentes en la
leismaniosis canina propia de la
cuenca mediterránea. Se
caracterizan por presentar un
cortejo sintomático variable en
intensidad, en el que resaltan
los siguientes síntomas: un síndrome
general inespecífico, con
fiebre, apatía, astenia,
anorexia, polidipsia. Destaca la
pérdida de peso, que comienza
con un adelgazamiento progresivo
hasta llegar, en las fases
terminales, a un estado caquéctico.
Otro síntoma destacado es la
linfoadenopatía generalizada,
con aumento de tamaño y
consistencia de los ganglios
linfáticos superficiales. El
tercer síntoma más notable lo
constituye las manifestaciones
cutáneas, que se han agrupado
en cuatro tipos fundamentales:
dermatitis descamativa,
dermatitis pustular, dermatitis
nodular y dermatitis ulcerativa.
Estas lesiones cutáneas suelen
ir acompañadas de onicogriposis.
Las afecciones oculares son
bastante frecuente y cursan con
keratoconjuntivitis, blefaritis,
uveitis e iridociclitis. También
se observan afecciones nasales
(rinitis serosa a mucopurulenta)
y epistaxis. Otros síntomas
reseñados son paresia de las
extremidades posteriores, signos
renales y gastroenteritis.
3.
MECANISMO PATOGENICO BASICO
3.1. Acción patógena
del parásito
El
elemento patogénico primario es
la infección, supervivencia y
multiplicación del parásito en
las células del sistema fagocítico
mononuclear. Existe una acción
lesiva directa del parásito
sobre estas células, causando
inicialmente una alteración
funcional y destruyendo después
la célula parasitada.
3.2. Reacción orgánica
en la leismaniosis
Existe
un segundo elemento patogénico
que es la reacción orgánica
que se desencadena como
consecuencia de la parasitación
celular. Es un proceso reactivo
generalizado en todos los órganos
y tejidos afectados, que se
traduce básicamente en una
reacción inflamatoria
proliferativa, caracterizada por
un infiltrado celular muy
destacado, que al ir extendiéndose
por zonas cada vez más amplias
produce una progresiva alteración
estructural y funcional de los
órganos afectados. El proceso
inflamatorio se acompañan de
procesos degenerativos e incluso
necróticos que constituyen un
componente más en la patogenia
de la enfermedad. Además existe
un importante elemento
inmunopatogénico: el depósito
de complejos inmunes circulantes
(CIC), que da lugar a una típica
reacción de hipersensibilidad
mediada por inmunocomplejos
(tipo III), especialmente
destacada en el riñón.
3.3. Lesiones
Se
puede considerar por tanto la
existencia de un proceso
histopatológico básico en el
cuadro lesional de la
leismaniosis, caracterizado por
una reacción inflamatoria crónica
proliferativa, con profuso
infiltrado inflamatorio
constituido por macrófagos,
linfocitos y células plasmáticas,
que se disponen de forma difusa
o formando microgranulomas poco
organizados. Las lesiones más
importantes asientan en el hígado
(hepatitis crónica
proliferativa), los órganos
linfoides (esplenitis y
linfoadenitis hiperplásica con
deplección linfocitaria), el riñón
(nefropatía crónica
proliferativa, con
glomerulonefritis
membranoproliferativa por depósito
de inmunocomplejos,
tubulonefrosis y nefritis
intersticial) y la piel
(dermatitis crónica
proliferativa, que puede
caracterizarse como dermatitis
alopécica, dermatitis
ulcerativa o dermatitis nodular).
Otras lesiones son las lesiones
inmunomediadas oculares
(blefaritis, conjuntivitis,
keratoconjuntivitis, uveitis e
iridociclitis) y del sistema
nervioso central (coroiditis y
leptomeningitis), neumonía
intersticial y bronconeumonía;
gastroenteritis crónica
proliferativa, poliartritis,
cistitis y orquitis.
4.
FACTORES DETERMINANTES DE LA
PATOGENIA
4.1. Especie y
zimodema del parásito
Entre
los factores dependientes del
parásito, el considerado más
importante es la especie y cepa
determinada (zimodema) que
aparece como agente causal del
proceso, ya que se postula la
existencia de cepas con
diferentes en cuanto a
virulencia y antigenicidad.
4.2. Respuesta inmune
del hospedador
El
desarrollo de la enfermedad está
mediado por la capacidad inmune,
a su vez determinada por la
estructura genética. La
respuesta inmune tiene una
influencia decisiva tanto en el
establecimiento de la infección
como en el curso y naturaleza
del proceso patológico que
posteriormente se desarrolle.
4.2.1.
Dicotomía en la respuesta
La
respuesta inmune frente a Leishmania
puede resultar un mecanismo
eficaz de protección (logrando
eliminar la infección) o puede
resultar ineficaz, no impidiendo
la progresión del proceso e
incluso constituyendose en un
mecanismo inmunopatogénico.
Este modelo de respuesta inmune
dicótoma se ha demostrado
recientemente en la especie
canina. Así, existen perros que
desarrollan resistencia frente a
la infección, ya sea parcial
(permanecen como portadores
asintomáticos) o total,
eliminando totalmente la población
parásita. Con los datos hasta
ahora disponibles, estos
animales, denominados
“resistentes” por algunos
autores, constituyen un
porcentaje limitado en el total
de los animales infectados. La
mayoría de los perros
infectados no desarrollan una
respuesta protectora frente a la
infección, por lo que se
consideran animales
“susceptibles”, en los que,
en un período más o menos
largo, acaba estableciendose el
proceso patológico propio de la
leishmaniosis.
4.2.2.
Mecanismos inmunitarios
En
la base las diferentes
situaciones inmunes se considera
la activación prioritaria de
distintas subpoblaciones de
linfocitos T CD4+,
que por la acción de diferentes
linfoquinas dan lugar a
distintos niveles de activación
macrofágica, a fin de cuentas
el mecanismo efector de
resistencia en la leismaniosis.
En general, el control de la
infección está asociado con la
expansión de células T
cooperadoras (Th) productoras de
interferón gamma (IFN) y a la
aparición de hipersensibilidad
cutánea y respuesta
linfocitaria proliferativa. Por
el contrario, la progresión de
la enfermedad se asocia a la
activación de células Th
productoras de interleuquina 4
(IL4) y a hipergammaglobulinemia
(por producción de
anticuerpos). La respuesta
celular se inicia con la actuación
de las células presentadoras de
antígeno (CPA), generalmente
macrófagos que han fagocitado
de forma inespecífica al parásito
y que presentan péptidos
parasitarios asociados a las moléculas
clase II del complejo mayor de
histocompatibilidad (MHC) de su
membrana externa. Dependiendo de
la subpoblación de linfocitos
que resulte activada se
desarrollará un tipo de
respuesta u otro.
5.
DIAGNOSTICO DE LA LEISMANIOSIS
CANINA
5.1. Diagnóstico clínico-epidemiológico
Basado
en datos epidemiológicos, anamnésicos,
exploratorios y analíticos, es
en muchas ocasiones una primera
opción válida para el diagnóstico
de la enfermedad. Su indicación
más clara es en zonas enzoóticas
y en animales en la fase patente
del proceso, en los que la
conjunción del cuadro sintomático
básico con datos analíticos de
valor diagnóstico (anemia,
hiperproteinemia, disproteinemia
con hipergammaglobulinemia)
revela con claridad la
existencia de la infección.
5.2. Diagnóstico
parasitológico
Es
un método con una especificidad
total, pero su sensibilidad no
es muy alta. La presencia del
parásito puede ponerse de
manifiesto mediante examen
microscópico directo de
nuestras obtenidas por biopsias
por aspiración (de ganglios o médula
ósea) y por biopsias de piel.
Se emplean también métodos
indirectos, que persiguen el
aislamiento del parásito tras
una fase de multiplicación,
generalmente al no haberse
puesto de manifiesto mediante exámenes
directos. Este método permite
la posterior identificación (especiación
y tipificación) del agente
causal. Se emplean dos
variantes: el aislamiento tras
la siembra en medios de cultivo
y las inoculaciones a animales
de experimentación (xenodiagnóstico).
5.3. Diagnóstico
inmunológico
Resulta
determinante, sobre todo cuando
los exámenes parasitológicos
del material de biopsias han
resultado negativos. Es muy
empleado además en estudios de
seroprevalencia y determinación
de posibles focos enzoóticos de
enfermedad. Su objetivo es poner
de manifiesto la presencia del
par‡sito al detectar la
existencia de anticuerpos específicos
antileismania, generalmente del
tipo IgG. Los más empleados
actualmente son la
inmunofluorescencia indirecta
(IFI), el inmunoensayo (ELISA) y
la aglutinación directa (AD).
Actualmente, la técnica más
sensible y específica es la
inmunotransferencia (Inmunoblotting).
5.4. Diagnóstico
mediante técnicas de biología
molecular.
Estas
técnicas están basadas en la
detección de fragmentos de ácidos
nucleicos (ADN) del parásito en
los tejidos del hospedador, con
lo que realmente se realiza un
diagnóstico asertivo parasitológico
que supera las limitaciones del
diagnóstico inmunológico. Se
han ensayado técnicas basadas
en sondas de ADN, pero la técnica
más utilizada hasta ahora es la
reacción en cadena de la
polimerasa (PCR). |