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HABLEMOS
DE CÁNCER PARA QUE LA GENTE LO
RECUERDE.
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Traducción de “Talking about cancer so
that people remember”, por Susan Phillips Cohen, del Animal Medical Center of
New York. Artículo publicado en el
Volumen 26, #2 (verano 2002) del Veterinary Cancer Society Newsletter.
Traducción y adaptación:
Lorena Moratalla. Centro Veterinario Punta
Ha sido una
mañana frustrante. Has hablado con tres clientes, ninguno de los cuales parece
recordar lo que se les dijo.
La Cliente
1 no entendió que su mascota estaba al borde del desastre. Tu nuevo socio se lo
explicó largo y tendido. ¿Cómo ha podido olvidar que le dijo “su perro
tiene una lesión en el bazo y puede sangrar en cualquier momento”?
El Cliente
2 pareció entender el pronóstico cuando tú se lo explicaste hace cuatro
meses: “su gata tiene un linfosarcoma en sus intestinos. Dado que usted ha
decidido no poner quimioterapia, le recomendamos prednisolona; esto la mantendría
con buena calidad de vida un par de meses, pero el problema volverá”. Y
cuando ha vuelto, él parece aturdido: él dijo que estaba dispuesto a intentar
con la quimioterapia.
Por último,
estaba tu llamada a la Cliente 3. Ella dijo que te llamaría la semana pasada, y
la anterior, para comentarte su decisión sobre la quimioterapia, pero continua
olvidándose. Te dijo que era una decisión familiar y que estaban intentando
hablar con los niños sobre el tema.
Cada uno de
tus clientes está experimentado un tipo diferente de “problemas de
memoria”:
La
Cliente 1 no podría recordar la explicación de tu socio porque no
entendió nada desde el principio. Las palabras que a nosotros como personal médico
pueden parecernos normales, son en realidad muy complejas, especialmente si el
oyente está bajo una situación de estrés. Hay muchos estudios en medicina
humana que lo demuestran, como el realizado en Buffalo, NY, en el que se encontró
que el 79% de las personas no sabían que hemorragia significa sangrado, el 78%
no entendía que fractura es lo mismo que rotura,... Otro estudio realizado
sobre 100 pacientes británicos que habían sufrido una cirugía, demostró que
el 27% de los mismos no sabía de qué órgano le habían operado, y el 44% no
conocía el procedimiento exacto al que había sido sometido. El Centro de
Oncología John Hopkins descubrió que los pacientes recordaban sólo el 14% de
las instrucciones que su médico le había comentado.
El Cliente
2 entendió tu explicación, pero olvidó las implicaciones. En ningún momento
asumió la noticia en su conjunto. Puede que cayera en un shock emocional cuando
le diste la mala noticia, así que todo lo que en realidad entendió fue: “hay
una pastilla que le puedo dar a mi gata para que esto se le pase”. Puede que
estuviera cansado, o deprimido, antes incluso de llegar a tu consulta, así que
no tenía energía para atenderte más que unos pocos minutos. Quizás tú
usaste una frase como “pronóstico reservado” y él pensó que querías
decir que era serio, cuando en realidad significaba que a la gatita le quedaban
pocos meses de vida. Incluso si hubiese entendido la situación, no podría
haber vivido a gusto sabiendo que su querida gatita iba a morir pronto. Los
seres humanos contamos con mecanismos protectores de nuestro estado emocional.
La Cliente
3 realmente no se olvidó. Simplemente no le gustó lo que le dijiste, o le era
difícil tomar una decisión sobre ello. Por supuesto, todo sería más sencillo
si la gente simplemente nos dijera qué es lo que siente y cuáles son sus
intenciones. Desafortunadamente, incluso cuando una persona es lo bastante clara
para decidir asuntos importantes, puede estar demasiado intimidada por tu posición,
tu educación o tu entusiasmo por el tratamiento del que le estás hablando. Si
está sorprendida o decaída por tus sugerencias, puede ser demasiado educada
para decírtelo.
Así que...
¿qué podemos hacer para ayudar a nuestros clientes a que recuerden lo que les
dijimos sobre el cáncer? Lo primero es anticiparnos y comprender que la gente
tiene dificultades para absorber toda la información que les damos.
Para
prevenir que la Cliente 1 no entienda la situación, empieza tu conversación
con trazos simples, comprobando que no se pierde: “Sra. García, ¿alguien ha
discutido con usted las condiciones en las que se encuentra Chico? Tiene un cáncer
en el bazo. Hoy vamos a hablar sobre su enfermedad y sobre lo que podemos hacer
por él. Permítame empezar por el
principio: el cáncer es... ¿Tiene usted alguna pregunta hasta el momento?
Bien, déjeme mostrarle dónde está el bazo y explicarle cómo funciona... y
esa es la razón por la que Chico puede tener una hemorragia interna, es decir
puede perder sangre que se quedará dentro de su abdomen.”. Elige sólo un par
de puntos importantes y explícaselos de diferente manera. La primera vez que
hablas con tu cliente, normalmente quiere saber lo que su mascota tiene y lo que
tú puedes hacer por ella. Usa imágenes, modelos, radiografías y dibujos
hechos a mano, cualquier cosa que pueda ayudarte a contarles la historia. Al
tiempo que hablas, observa la cara y el lenguaje corporal del cliente y pregúntale
si te entiende. Mándale a casa con algo que mirar, un dibujo de la localización
del tumor o el nombre de la enfermedad y las líneas de su tratamiento. Además,
ofrécele respuesta a cualquier pregunta que se le ocurra más tarde. Este
tiempo invertido al principio, nos será pagado con creces cuando el cliente
necesite tomar grandes decisiones.
El Cliente
2 parece haber olvidado lo más importante: su gatita Minni va a morir de su
enfermedad. Una vez que lo ha olvidado, levantar el dedo y decirle “le dije
que esto pasaría” no ayudará. Lo que hubiera ayudado a este señor es
enviarle a casa desde la primera visita con un informe escrito, incluyendo
información sobre lo que puede esperar. Si después trae a Minni a revisión,
recuérdale que juntos le habéis dado algún tiempo bueno de vida y que deberían
disfrutar cada minuto del mismo. Si, a pesar de todos tus esfuerzos, sigue
sorprendido, empieza desde el principio y explícale la situación de nuevo. Es
útil conocer sus sentimientos e identificarte con su deseo de que las cosas
fueran diferentes “sé que es difícil escuchar esta noticia (pausa)...Yo
desearía que una cosa como el cáncer no existiera”. Deja de hablar en ese
momento para permitirle entenderte. Después, puede que él añada “pero ella
tiene cáncer, y supongo que hemos llegado hasta el final”.
La Cliente
3 está vacilando. Ella “olvida” llamarte, “olvida” organizar una reunión
familiar porque no le gustan las opciones. Cuando sientas resistencia o retraso
en una decisión como ésta, pregúntale qué es lo que piensa. Esto provoca dos
cosas: por un lado, expone sus conclusiones, con lo cual puedes “dialogar”
con ellas; por el otro, sugiere que ésos son sólo sus pensamientos actuales, y
que ella puede cambiarlos.
Hablar
sobre cáncer para que la gente lo recuerde, requiere preparación y
flexibilidad. Asume que muchos clientes pueden quedar demasiado confundidos para
entenderlo todo la primera vez que se les dice. Da información de varias
maneras, ofrece a los clientes varias oportunidades para preguntarte sus dudas,
y repite las cosas tantas veces como sea necesario.
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